El Pirineo de Girona, el más mediterráneo

Senderismo al Coll de la Marrana.
Montañas del Ripollès, en el Pirineo de Girona.
Panorámica de Besalú.
Vistas del Pirineo de Girona.
Hostalets d'en Bas en La Garrotxa
Zona volcánica de La Garrotxa
Portal románico en Ripoll.
Montañas del Ripollès con un cavallo.
Arcadas de Santa Pau, en La Garrotxa.

Todos tenemos ganas de volver a salir, pero ¡ni os imagináis las ganas que tiene el Pirineo de Girona de volver a acogeros! Esplendoroso como nunca y con todos sus atributos naturales, culturales y de ocio preparados para hacernos sentir de nuevo que somos unos privilegiados. Basta decir en voz alta lo que tenemos ganas de hacer, y siempre encontréis el Pirineo de Girona como respuesta: senderismo, cicloturismo, cultura, deportes de nieve, enoturismo, salud y bienestar, románico, aventura, escapadas en familia, reuniones de trabajo entre volcanes… sea lo que sea lo encontramos aquí, y complementado con una atractiva oferta gastronómica y de alojamiento para satisfacer todas las necesidades, y con las máximas garantías de seguridad y de higiene que requiere la época actual.

El Pirineo de Girona es esencia pura y autenticidad, desde la primera piedra que sobresale del Mediterráneo en el Cap de Creus, hasta la arista más alta del Puigpedrós, el techo de Girona con 2.914 metros, en la Cerdanya. Y es que hay muchos Pirineos para conocer, y todos son imprescindibles. El Pirineo de la nieve y el esquí y el Pirineo más mediterráneo, el más cercano al mar, el complemento idóneo de la Costa Brava. Es este binomio el que nos hace únicos, que permite ver los picos blancos por la nieve mientras nos bañamos en una cala de ensueño. Porque así es, la nieve mediterránea existe porque el Pirineo comienza a nivel del mar, donde la Costa Brava se diluye con cada ola que impacta en las rocas, y llega hasta las cumbres de casi 3.000 metros de altura.

Un catálogo de naturaleza que no tiene fin

Esta singularidad hace que el destino sea tan rico como variado, y es que en una hora y media se puede pasar de bañarte en las cristalinas aguas de las calas de la Costa Brava o pasear por un camino de ronda, a respirar aire fresco de alta montaña, en pleno Pirineo. Las estaciones de esquí y montaña tienen todos los atributos de los grandes complejos esquiables y de actividades de montaña, y al mismo tiempo son un complemento perfecto a unas vacaciones en la Costa Brava. Diversidad de paisajes y de productos turísticos, con sabor a mar y montaña, y con una excelencia en la variedad perfectamente representada por los seis parques naturales que encontramos desde el medio marino hasta la alta montaña. El Pirineo de Girona es naturaleza en estado puro, con cientos de itinerarios que se pueden hacer con la familia y los amigos, que permiten descubrir de forma sostenible la riqueza de paisajes y ecosistemas de estos territorios de media y alta montaña.

Globo aeroestático en La Garrotxa.

Cerca del Mediterráneo, en el Alt Empordà encontramos los Parques Naturales de los Aiguamolls del Empordà y el del Cap de Creus, y el Paraje Natural de Interés Nacional de la Albera. Un poco más arriba, el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa y, con un carácter eminentemente pirenaico, encontramos el Parque Natural del Cadí-Moixeró y el de las Cabeceras del Ter y el Freser.

Y en el marco de este amplio abanico de territorio las propuestas de ocio, cultura, gastronomía y turismo activo se multiplican, y por el camino se descubren infinidad de miradores que cautivan al visitante y moldean recuerdos que permanecerán para siempre en su memoria.

Una nueva experiencia con cada amanecer  

El Pirineo de Girona no dejará nunca de ponernos a prueba y demostrarnos que todavía podríamos disfrutarlo de otra manera. Porque no sólo están en invierno, sino que tenemos Pirineos para todo el año y con guías, profesionales y empresas que ofrecen en cada lugar y en cada momento el servicio necesario para aprovecharlo al máximo, con actividades de todo tipo como salidas guiadas de interpretación de la naturaleza en la Garrotxa, senderismo por el GR 11, alrededor del lago de Malniu o en Vall de Núria, cicloturismo por la Vía Verde, o subiendo a Vallter 2000 y a la Mare de Déu del Mont, deportes de aventura… Empresas que nos guiarán por el camino hacia la plena satisfacción de practicar las actividades preferidas con todas las garantías de seguridad.

Chico enfrente del lago de Malniu.

Y lo hacen asociándose estrechamente a los valores que van ligados a disfrutar del Pirineo de Girona. Hablamos de sostenibilidad, porque son conscientes del valor inmenso de este patrimonio natural y del futuro que queremos que tenga. De responsabilidad con la gestión de este territorio. Un Pirineo donde impere la salud y donde se fomenten los hábitos de vida saludable. Valores como los del ecoturismo, que se basa en la educación ambiental y la interpretación de la naturaleza, y que también facilita el conocimiento y la protección del patrimonio cultural que acoge desde tiempos inmemoriales. Y hablamos también de valores como la inclusión y la accesibilidad, porque el Pirineo de Girona es para todo el mundo, sin excusas.

La nieve que conecta con la Costa Brava

En invierno los Pirineos se convierten en el gran santuario de la nieve. En la vertiente de Girona, en sus cinco estaciones de esquí y montaña y los pueblos que las acompañan nos esperan descensos apasionantes por más de 200 km de pistas, y tardes infinitas con el sabor de un gran día de nieve. Kilómetros y kilómetros fresados a la perfección para practicar esquí alpino, nórdico o de montaña, raquetas de nieve y alpinismo, formando parte de un paisaje blanco extraordinario. Incluso cuando cae la noche se puede seguir practicando esquí, gracias a la iluminación de la estación de Masella que, juntamente con La Molina, la estación decana de los deportes de invierno en España, forman Alp 2500, uno de los dominios esquiables más grandes de los Pirineos. También se puede vivir la experiencia de hacer salidas guiadas con raquetas de nieve, de día o bajo las estrellas, en Vall de Núria o Vallter 2000.

Hay propuestas para todos los gustos y para todas las épocas del año, pero siempre es enriquecedor salirse un poco del camino marcado, y descubrir auténticas joyas medievales y tesoros del románico como la portalada del monasterio de Ripoll, o los monasterios de Sant Joan de les Abadesses y de Sant Pere de Rodes, pueblos con encanto como Santa Pau, Besalú, Setcases o Meranges, rincones de bienestar y armonía, fuentes escondidas en el bosque o escuchar el silencio de las cimas que custodian este maravilloso paisaje. El Pirineo de Girona tiene unos atributos climáticos y naturales únicos que, sumados a la calidad de la oferta turística, sus empresas de servicios y equipamientos lo convierten en el escenario natural idóneo para practicar todo tipo de actividades al aire libre.

Mar y montaña juntos en la cazuela

Y como no puede ser de otra forma hay que hablar de su gente, que a lo largo de siglos ha forjado su identidad con este paisaje, y de la gran diversidad en gastronomía, de mar y montaña, de trinxat de Cerdanya, de fesols de Santa Pau y setas de Ripollès, de anchoas de l’Escala o cigalas del Cap de Creus, todo para chuparse los dedos.

La milenaria cocina de raíces pirenaicas ha pasado de generación en generación hasta mostrarse auténtica y excepcional como la que encontramos en la mesa de los restaurantes y hoteles que también están locos por volver a veros. Y la evolución de los conocimientos en los fogones ha dado lugar a la fusión de la cocina tradicional con un espíritu innovador, que tiene como resultado unos restaurantes de primera categoría, unos establecimientos que invitan a vivir experiencias gastronómicas difíciles de olvidar y que son el colofón de unos días de nieve y de deporte al aire libre.

Ahora, más que nunca, hay que vivir el Pirineo de Girona cualquier día del año. Por responsabilidad, por proximidad, por ganas de naturaleza y para repetir una y otra vez que somos unos privilegiados de tenerlo tan cerca de casa.